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Inteligencia Artificial: entender dónde se genera el valor

La inteligencia artificial está transformando los mercados, pero no todo el valor se genera en las aplicaciones más visibles. Este análisis explora cómo entender el ecosistema de IA desde una perspectiva de inversión.

5 min de lectura Chotocruz&Co.
En este artículo
  1. Más que una tendencia tecnológica
  2. Por qué la inteligencia artificial es un ecosistema
  3. Dónde se está capturando el valor hoy
  4. La pregunta que todavía no tiene respuesta
  5. ¿Estamos frente a una burbuja?
  6. Una lectura que exige criterio

La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los temas más comentados en los mercados financieros. Cada semana aparecen nuevos modelos, anuncios de inversión multimillonarios y empresas que prometen transformar industrias completas.

Sin embargo, para el inversionista, la pregunta relevante no es si la inteligencia artificial seguirá creciendo.

La verdadera pregunta es otra:

¿Dónde se está generando realmente el valor dentro de esta transformación?

Responderla requiere ir más allá de las aplicaciones más visibles y entender cómo funciona la estructura que hace posible este fenómeno.

Este análisis se desarrolla a partir de la conversación sostenida en el más reciente episodio de Código del Mercado, donde Carlos Chotocruz y Francinie Soto exploran cómo interpretar la inteligencia artificial desde una perspectiva de inversión.

Más que una tendencia tecnológica

A lo largo de la historia han existido innovaciones que transformaron economías completas durante décadas.

La revolución industrial, la electrificación y posteriormente internet no fueron únicamente avances tecnológicos. Fueron fenómenos capaces de modificar la forma en que las personas trabajan, producen, consumen y generan valor.

La inteligencia artificial podría estar siguiendo una trayectoria similar.

Más allá de las herramientas que hoy utilizan millones de personas, estamos observando una transformación que está movilizando cantidades históricas de capital, impulsando nuevas inversiones en infraestructura y modificando la forma en que operan múltiples industrias.

“La inteligencia artificial podría considerarse el más reciente de los grandes ciclos de transformación económica y tecnológica que hemos experimentado.”

Francinie Soto · Asesora Patrimonial, Chotocruz&Co.

Por esa razón, analizar este fenómeno únicamente desde la óptica tecnológica puede resultar insuficiente. También requiere una lectura económica y empresarial más amplia.

Por qué la inteligencia artificial es un ecosistema

Cuando se habla de inteligencia artificial, es común pensar en herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude. Sin embargo, estas aplicaciones representan únicamente la parte más visible de una estructura mucho más amplia.

Detrás de ellas existe una cadena de valor compuesta por distintas capas. Todo comienza con la energía necesaria para alimentar centros de datos cada vez más demandantes. Sobre esa base se encuentran los fabricantes de semiconductores y chips especializados, seguidos por la infraestructura tecnológica que permite almacenar y procesar enormes volúmenes de información.

A partir de ahí aparecen las empresas que desarrollan los modelos de inteligencia artificial y, finalmente, las aplicaciones que utilizan esos modelos para resolver necesidades específicas de personas y organizaciones.

Cada una de estas capas cumple una función diferente dentro del ecosistema y enfrenta dinámicas competitivas distintas.

Por eso, cuando se habla de invertir en inteligencia artificial, en realidad se puede estar invirtiendo en negocios completamente diferentes.

“Dos inversionistas pueden decir que invierten en inteligencia artificial y obtener resultados completamente diferentes dependiendo de dónde estén posicionados dentro del ecosistema.”

Carlos Chotocruz · Fundador & CEO, Chotocruz&Co.

Comprender esta estructura resulta fundamental porque no todas las capas capturan el valor de la misma manera ni enfrentan los mismos riesgos. Y precisamente ahí es donde comienza la diferencia entre seguir una tendencia y entenderla.

Dónde se está capturando el valor hoy

Una de las conclusiones más interesantes del análisis es que el valor no se distribuye de manera uniforme dentro del ecosistema.

Durante los últimos años, una parte importante de la rentabilidad se ha concentrado en empresas que proveen componentes esenciales para el funcionamiento de la inteligencia artificial.

Compañías como NVIDIA, Taiwan Semiconductor, Broadcom o ASML participan en etapas críticas de la cadena de valor y se benefician independientemente de cuál aplicación termine liderando el mercado en el futuro.

Una forma sencilla de entenderlo es pensar en la fiebre del oro.

Mientras miles de personas competían por encontrar oro, quienes vendían palas, herramientas y suministros lograban beneficiarse de manera consistente del crecimiento de la actividad.

En la inteligencia artificial, parte importante del mercado ha encontrado valor precisamente en quienes suministran la infraestructura necesaria para que todo el ecosistema funcione.

La pregunta que todavía no tiene respuesta

Aunque las inversiones continúan creciendo a gran velocidad, todavía existe una interrogante importante.

Las principales compañías tecnológicas están destinando recursos sin precedentes al desarrollo de centros de datos, infraestructura y capacidad computacional. Detrás de estas decisiones existe una apuesta clara: la expectativa de que la demanda futura justificará esas inversiones.

Sin embargo, aún no está completamente definido quién capturará la mayor parte de ese valor en el largo plazo. Las aplicaciones evolucionan rápidamente, aparecen nuevos competidores y los modelos continúan desarrollándose a gran velocidad.

Por eso, más que preguntarse si la inteligencia artificial seguirá creciendo, resulta relevante preguntarse cómo se distribuirán los beneficios de ese crecimiento entre los distintos participantes del ecosistema.

¿Estamos frente a una burbuja?

La magnitud de las inversiones y el crecimiento acelerado de algunas compañías han llevado a muchos inversionistas a comparar este fenómeno con la burbuja tecnológica de finales de los años noventa. La comparación es comprensible, pero existen diferencias importantes.

Durante aquella época, muchas empresas alcanzaron valoraciones extraordinarias sin contar con modelos de negocio consolidados o ingresos significativos.

Hoy, gran parte de las compañías que lideran el desarrollo de inteligencia artificial generan ingresos relevantes, producen flujo de caja y ocupan posiciones estratégicas dentro de sus industrias. Esto no elimina los riesgos.

Las expectativas son elevadas y el mercado eventualmente exigirá resultados acordes con las inversiones que hoy se están realizando.

La discusión no gira únicamente alrededor del crecimiento. También gira alrededor de la capacidad de convertir ese crecimiento en resultados sostenibles.

Una lectura que exige criterio

La inteligencia artificial probablemente continuará transformando industrias, modelos de negocio y mercados durante los próximos años. Sin embargo, para el inversionista, comprender esta transformación requiere ir más allá de las empresas más visibles o de las tendencias del momento.

Entender cómo funciona el ecosistema, dónde se está generando el valor y qué papel desempeña cada participante dentro de la cadena puede ser tan importante como identificar las oportunidades de crecimiento.

Porque en procesos de transformación de esta magnitud, la diferencia entre seguir una tendencia y comprenderla suele marcar la diferencia en la calidad de las decisiones.

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Código del Mercado

Este análisis se basa en la conversación del más reciente episodio de nuestro podcast.

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